El otro día

29/10/2014
  • El otro día, me encontré a un conocido y preguntándole como estaban la familia y sus proyectos futuros me comentó que hacía un año había comprado un piso por 400.000 € y que solicitó a una entidad bancaria un préstamo de 150.000 € para la hipoteca.

    Mentalmente realicé un análisis rápido. Alto nivel de ingresos, estabilidad laboral, una aportación dineraria  a la compra importante y sin deudas, en definitiva una financiación sencilla para cualquier entidad.

    Según me explicó, él acudió a su Banco de confianza en el que llevaba años siendo atendido correctamente, como en la mayoría de casos.

     Al resumirme las condiciones financieras contratadas con éste Banco, me alertó y le indiqué que me parecían excesivas por varios motivos : interés del 1er año al 5%, revisión anual a Euribor + 4, y vinculado a una serie de productos que no le interesaban. 
    Estaba claro que se trataba de un “excelente perfil crediticio” para cualquier entidad financiera, pero si bien el Banco miró por su propia rentabilidad, mi conocido no valoró otras opciones y estaba pagando cara su hipoteca. Así se lo indiqué.
  • Soy consultor hipotecario y realizo un estudio exhaustivo de todas las posibilidades de financiación de mis clientes. Qué interés se paga, que porcentaje de financiación se necesita, cálculo adecuado de las cuotas a pagar, alternativas de precios entre diferentes entidades, vinculaciones, bonificaciones, comisiones, seguros, etcétera.

    Por mis años de experiencia, parece fácil encontrar y contratar una hipoteca adecuada, pero tengo claro que cuando un cliente entra en una entidad bancaria no tiene ninguna garantía que las condiciones de su hipoteca son las más idóneas.

    Ostia Xavi, me dijo, hubiera sido bueno tenerte como consultor .....!!

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